Un viaje desde la conversación inicial hasta la propuesta visual. Diseño que se siente antes de implementarse.
Todo comienza con una conversación. Conocemos el espacio, la luz que recibe, tus preferencias, el ritmo de vida. Escuchamos lo que el lugar quiere ser, cómo imaginas el jardín, qué atmósfera buscas. No hay preguntas técnicas complicadas, solo diálogo sobre el espacio y las sensaciones.
Visitamos el espacio para sentirlo directamente. Observamos la orientación, cómo la luz se mueve durante el día, el microclima, el suelo, las vistas. Tomamos notas, fotografías, medimos. Pero más importante: sentimos el lugar, su energía, sus posibilidades.
Con la información recopilada, comenzamos a componer. Pensamos en cómo distribuir las plantas, qué ritmo visual crear, qué atmósfera lograr. No es solo colocar elementos, es crear una narrativa vegetal que respira. Dibujamos, esquematizamos, visualizamos.
Curamos la selección de plantas. Elegimos especies que prosperan en las condiciones del lugar, que se complementan visualmente, que crean el ritmo deseado. Consideramos texturas, formas, alturas, colores, comportamiento estacional. Cada planta tiene su razón de ser.
Presentamos el diseño conceptual. Incluye la composición visual, la selección de plantas con sus nombres y características, la distribución del espacio, notas sobre cómo se verá en diferentes estaciones. Es un plan que puedes sentir, no solo ver. Un documento que respira.
Conversamos sobre la propuesta. Ajustamos, refinamos, afinamos detalles. El diseño es colaborativo, se construye entre todos. Hasta que el diseño se siente completo, hasta que todos podemos ver cómo el espacio respirará con las plantas.
Composición visual del espacio con distribución de plantas, ritmo y atmósfera.
Selección detallada con nombres, características, necesidades y comportamiento estacional.
Explicación del concepto, cómo se verá en diferentes momentos del año, consideraciones especiales.
Orientación básica sobre cómo llevar el diseño a la realidad, sin incluir instalación técnica.
El proceso completo puede tomar entre 2 y 4 semanas, dependiendo de la complejidad del proyecto y la disponibilidad. No hay prisa: el diseño necesita tiempo para respirar y desarrollarse.
Cada proceso creativo comienza con una idea. Si tienes un espacio que anhela convertirse en jardín, estamos aquí para guiarte en cada etapa del camino.
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